sábado, 12 de julio de 2014

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LN, El Mundo  Jueves 27 de marzo de 2014 | 09:42

"Soy su gran admirador, gracias por recibirme", le dijo Barack Obama al papa Francisco.

El encuentro entre el pontífice y el mandatario estadounidense en el Vaticano duró 50 minutos, más de la media hora habitual en este tipo de reuniones.                 


El papa Francisco se reunió en el Vaticano con Barack Obama , en el primer encuentro privado desde que Francisco fue elegido pontífice, hace un año.  
                
 
El papa Francisco se reunió esta mañana en el Vaticano con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama en una audiencia privada que duró 50 minutos, en el primer encuentro privado desde que Jorge Bergoglio fue elegido pontífice, hace un año .

La reunión duró, por tanto, más de la media hora habitual en las conversaciones del pontífice con los jefes de Estado y Gobierno que le visitan.

Francisco y Obama comenzaron la reunión a las 10.30 (6.30 en la Argentina) con un apretón de manos. "Bienvenido, señor presidente", le dijo el papa argentino en inglés. "Es un gran honor. Soy un gran admirador suyo -le contestó el mandatario estadounidense en el mismo idioma-. Muchas gracias por recibirme''.

Obama, acompañado por el prefecto de la Casa Pontificia, el arzobispo Georg Ganswein, fue escoltado a la Sala del Tronetto, anexa a la biblioteca Privada, donde fue recibido por el Papa.

En la Biblioteca privada, el presidente de Estados Unidos y Francisco se sentaron uno frente a otro, escritorio de por medio, y tras una conversación informal, los fotógrafos, camarógrafos y periodistas abandonaron el lugar y comenzó el coloquio privado, con la ayuda de intérpretes.

Tras unos cincuenta minutos del encuentro a solas, se abrieron las puertas de la biblioteca y la delegación estadounidense, encabezada por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, entró para saludar al Sumo Pontífice.

Entonces, ante la mirada de todos, llegaron los momentos finales: intercambio de regalos y foto grupal con Francisco. Antes de salir, Obama y el Papa se fundieron en un extenso apretón de manos mientras continuaban hablando, ya más relajados e intercambiando sonrisas de despedida. 



Como al resto de mandatarios, Francisco le regaló a Obama su primera exhortación apostólica, "Evangelii Gaudium", y un medallón artístico que representa al "Ángel de la Paz", como el mismo papa explicó a Obama.
"Seguramente leeré esto en la Oficina Oval cuando esté muy frustrado -dijo Obama-. Estoy seguro que me dará la fuerza necesaria cuando necesite tranquilizarme".
También le entregó una colección de monedas de su pontificado, que se cayeron cuando eran mostradas al presidente de Estados Unidos, lo que provocó la risa de ambos.
En tanto, Obama le regaló al Papa un estuche con algunas semillas de árboles y especies que crecen en el jardín de la Casa Blanca.
"Si tiene la posibilidad de venir a la Casa Blanca podría también visitar el jardín", dijo Obama en lo que significó una invitación informal al pontífice, quien contestó en español con un diplomático: "Cómo no".
"Rece por mí y por mi familia. Están conmigo en este camino", dijo antes de irse el presidente, quien fue sólo con representantes de su gobierno a la gira por Europa.
Acompañados por los guardias suizos, Obama y su equipo salieron de la Biblioteca y luego el presidente y Kerry se reunieron con el Secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, quien el pasado enero ya mantuvo una larga conversación en el Vaticano con su homólogo estadounidense.
Agenda
Obama abandonó el Vaticano a las 12.20 (hora local), dos horas después de su llegada, con destino al Quirinale, sede de la presidencia italiana, para almorzar con el jefe de Estado, Giorgio Napolitano.
Después se entrevistará con el primer ministro, Matteo Renzi.
A las 17 (13 en la Argentina), el mandatario estadounidense visitará el Coliseo de Roma, que ha permanecido cerrado durante toda la jornada por motivos de seguridad.
Inspiración
En una entrevista publicada hoy en el Corrierre della Sera, Obama afirmó que el mundo necesita escuchar lo que dice el Papa.
"Él nos desafía, nos implora que nos acordemos de las personas, especialmente de los pobres, cuya vida está condicionada por las decisiones que tomamos. Él nos invita a detenernos y reflexionar sobre la dignidad que es inherente a todo ser humano", agregó.
"El Papa ha inspirado a la gente de todo el mundo y también a mí con su compromiso por la justicia social y su mensaje de amor y compasión, especialmente por las personas que, entre todos, son más vulnerables", aseguró el presidente estadounidense.
El mandatario de Estados Unidos adelantó que la lucha contra la desigualdad y la pobreza sería "uno de los principales temas" de la conversación con el pontífice argentino.
"El Papa tiene razón cuando dice que muchos de los avances no han llegado a un número suficiente de seres humanos. Es por eso que he prometido que Estados Unidos trabajará con sus socios en el mundo con el objetivo de erradicar la pobreza extrema en los próximos veinte años y estoy deseando escuchar la opinión del Papa sobre cómo podemos superar nuestros desafíos", agregó.
Obama es el noveno presidente de Estados Unidos que hace una visita oficial al Vaticano. La audiencia significa un cambio en el ritmo de sus actividades ya que dedicó los tres días pasados de su gira, que durará una semana, a promover la unidad europea contra la agresiva postura rusa frente a Ucrania.
En 2009, el presidente demócrata visitó -en su primer año como mandatario- a Benedicto XVI en una reunión que fue cordial pero que no generó expectativas debido a las diferencias entre la Iglesia y Obama en el tema del aborto.
Agencias AP y EFE.

domingo, 22 de junio de 2014

Un Sistema Financiero - Humano - Antinatural y Anti Creación: Visión Legítima

La deuda externa y los derechos humanos

 

La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de rechazar la apelación de la Argentina y sostener la demanda de los acreedores que no aceptaron integrar el acuerdo alcanzado con más del 92% de los bonistas excede la cuestión particular del cumplimiento de una sentencia.
En el centro del conflicto está la tensión entre hacer prevalecer el derecho de propiedad, apoyado en las prácticas predatorias que habilita el sistema financiero, y la obligación de los Estados de garantizar los derechos económicos, sociales y culturales de la población. En este caso, un tribunal extranjero se pronuncia en favor del derecho a la propiedad de un grupo reducido de acreedores de títulos públicos con una sentencia cuyo cumplimiento estricto implicaría tomar decisiones económicas que afectarían los derechos de los habitantes de nuestro país.
Esta tensión cruza hoy uno de los debates más fuertes de la comunidad internacional sobre el modo en el que se deben alcanzar consensos que equilibren los intereses de acreedores y deudores. El análisis de la cuestión debe tener en cuenta los principios del derecho internacional público y las obligaciones de los Estados en materia de promoción y protección de derechos.
En 2012, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó los Principios rectores sobre la deuda externa y los derechos humanos. El principio 6 establece que los Estados deben asegurar que las actividades estatales relacionadas con “las decisiones acerca de la concesión y solicitud de préstamos, las de las instituciones internacionales o nacionales, públicas o privadas a las que pertenezcan o en las que tengan intereses, la negociación y aplicación de acuerdos sobre préstamos y otros instrumentos de deuda, la utilización de los fondos, los pagos de deuda, la renegociación y reestructuración de la deuda externa, y, en su caso, el alivio de la deuda” no vayan en detrimento del “deber de respetar, proteger y realizar los derechos humanos”. El principio 8 agrega que “toda estrategia de deuda externa debe concebirse de forma que no obstaculice el mejoramiento de las condiciones que garantizan el disfrute de los derechos humanos y debe estar destinada, entre otras cosas, a garantizar que los Estados deudores alcancen un nivel de crecimiento adecuado para satisfacer sus necesidades sociales, económicas y de desarrollo, así como cumplir sus obligaciones en materia de derechos humanos”.
En noviembre de 2013 Cephas Lumina -experto independiente del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre las consecuencias de la deuda externa y las obligaciones financieras internacionales conexas de los Estados para el pleno goce de todos los derechos humanos- luego de una visita a la Argentina apoyó “la posición del Gobierno de no ceder a las demandas irrazonables de algunos fondos buitre que siguen litigando contra el país en jurisdicciones extranjeras” y realizó un llamamiento “a todos los países para que promuevan legislación, con carácter prioritario, para limitar la posibilidad de que inversores sin escrúpulos traten de obtener beneficios inmorales a expensas de la población pobre y más vulnerable mediante litigios prolongados”. Lumina recordó en esa oportunidad que en los Principios “se subraya que los Estados deberían velar porque los derechos y las obligaciones originados en un acuerdo o arreglo sobre la deuda externa, en particular la obligación de amortizar la deuda externa, no sean incompatibles con sus obligaciones mínimas de satisfacer los niveles básicos de cada derecho económico, social y cultural y no lleven a la adopción deliberada de medidas regresivas”.
El derecho internacional también establece principios acerca de mecanismos de resolución de conflictos internacionales a través del consenso para restringir las prácticas abusivas.
En 2012, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo estableció los Principios internacionales sobre la toma y otorgamiento de préstamos soberanos. El punto 7 establece que “todos los prestamistas tienen el deber de actuar de buena fe y con espíritu de cooperación para llegar a una reorganización consensual de esas obligaciones” y que “un acreedor que adquiere un instrumento de deuda de un soberano en problemas financieros con la intención de forzar una preferencial liquidación de la reclamación fuera de un proceso de entrenamiento consensual está actuando de manera abusiva”.
El punto 15 de los Principios señala que “si el soberano ha demostrado que una reestructuración de la deuda es realmente necesaria, el deudor debería procurar y proponer un acuerdo con una mayoría calificada de los acreedores para modificar los términos contractuales originales”. Y que la reestructuración debe ser “proporcional a la necesidad del soberano y todas las partes interesadas (incluidos los ciudadanos) deberían compartir una carga equitativa del ajuste y/o las pérdidas”.
Estos principios generales deben guiar todo proceso de insolvencia y ser aplicados en supuestos en los que se encuentra involucrado un Estado. Esto último coincide incluso con las fórmulas previstas en la legislación interna de Estados Unidos sobre los procesos de insolvencia de los gobiernos locales. En el llamado “Capítulo 9” de la regulación de quiebras y concursos, cuando se trata de municipios de Estados Unidos se permite a estas entidades presentarse ante la justicia y refinanciar sus deudas, un mecanismo que impide automáticamente la exigibilidad de pagos y anula los embargos. Además, para que un plan de reestructuración se considere aprobado deben aceptarlo los acreedores que representen las dos terceras partes del monto total del adeudado y la mitad de los acreedores reconocidos de cada categoría.

Las reglas de la buena fe y del uso no abusivo del derecho forman parte de los “principios generales del derecho de las naciones civilizadas” (artículo 38 del Reglamento de la Corte Internacional de Justicia) y se reflejan en normas y prácticas en materia de reestructuración de deuda ampliamente refrendadas en los marcos jurídicos de los Estados. Su relevancia está dada por la insuficiencia del derecho internacional convencional o consuetudinario. Por lo tanto, son fuentes normativas que guían los comportamientos de los Estados, incluidos sus órganos judiciales. Las prácticas de grupos que adquieren bonos de países en crisis, que en el caso rechazado por la Corte Suprema de Estados Unidos obtendrían una diferencia de 1600% de lo pagado al momento de su adquisición, con el sólo fin de obtener un trato preferencial a través de medidas abusivas no están en conformidad con el principio de buena fe.
El artículo 2 del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos establece que “todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional basada en el principio del beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia”.
En nuestro país, las decisiones que apuntaron únicamente a satisfacer las demandas de un sector minoritario del mercado financiero a costa del bienestar del conjunto de la población ya condujeron a catástrofes sociales. En los últimos años, la Argentina mostró que se puede optar por asumir los compromisos internacionales sobre la base de políticas de desarrollo y crecimiento que no trasladen el costo de esos compromisos a los sectores populares.
Los principios del derecho internacional público y de los derechos humanos deben ser parte del marco normativo que guíe la resolución de la disputa entre el Estado nacional y los acreedores de modo de garantizar decisiones de política económica soberanas y la no regresión de las políticas que ampliaron el ejercicio efectivo de los derechos en nuestro país.

      

Centro de Estudios Legales y Sociales
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